El estándar de construcción Passivhaus se caracteriza por conseguir una alta eficiencia energética. Este tipo de edificación no es nuevo, desde hace más de 30 años se están haciendo viviendas bajo este estándar que demuestran con resultados contrastados que su demanda de energía es casi nula. Pero, ¿cómo consigue una Passivhaus esa eficiencia energética?
Claves del edificio pasivo
Por definición una casa o un edificio pasivo es aquel que ahorra energía. Para conseguirlo la llamada arquitectura sostenible combina diferentes técnicas que ayudan a optimizar los recursos naturales. Por ejemplo, se tiene muy en cuenta la ubicación y orientación de la vivienda para proporcionar un correcto aislamiento y aprovechar la luz natural.
Entre las principales claves por las que una Passivhaus logra una mayor eficiencia energética destacan:
- Excelente aislamiento térmico.
- Ventanas y puertas con altas prestaciones.
- Estanqueidad del aire.
- Minimización de puentes térmicos.
- Sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor.
Qué ahorro consigue una Passivhaus con su eficiencia energética
Con este estándar de construcción las casas con certificado Passivhaus logran un ahorro en la demanda de energía de hasta un 75% menos que una casa convencional. Entre otros aspectos esto es posible por el buen aislamiento térmico, el aprovechamiento al máximo de la luz natural, un sistema de iluminación interior con luces led y con una protección de puertas y ventanas con protectores solares que ayudan a evitar un sobrecalentamiento.
Toda esta reducción de la demanda de energía supone un importante ahorro económico que se traduce en un 80 o 90% de reducción de la factura de gas o electricidad.
Esta evidente eficiencia energética reporta además otros beneficios. Gracias al ahorro en estos gastos la inversión destinada a la construcción de una casa pasiva queda pronto amortizada. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que una casa con estos estándares se revaloriza incrementando su valor de mercado.