Seguramente el término Passivhaus te resulte familiar. En los últimos años se está haciendo más popular y la actual situación económica y la necesidad de buscar vías que ayuden al ahorro de energía están contribuyendo a que cada vez más personas se decanten por este sistema de construcción. Pero, ¿qué es realmente una passivhaus? y ¿cuáles son sus características?
Un poco de historia
Para entender qué es una Passivhaus conviene echar la mirada atrás y ver cómo y por qué surgió este concepto.
Lo que ahora llamamos passivhaus -en castellano casa pasiva- no es algo nuevo. A lo largo de la historia siempre se ha tratado de construir viviendas lo más confortables, cómodas y eficientes posible. Sin embargo, desde finales del siglo XX el concepto Passivhaus como tal tomó más notoriedad.
El profesor sueco Bo Anderson y el alemán Wolfgang Feist realizaron un pormenorizado estudio sobre las condiciones físicas, constructivas y funcionales que debe tener una vivienda pasiva. A partir de ahí tomó forma lo que ahora se entiende por viviendas realizadas bajo el estándar Passivhaus.
¿Qué es una Passivhaus, qué la diferencia de otras construcciones?
Para que una casa sea considerada Passivhaus debe cumplir unos estándares de construcción que permitan tener una mejor calidad de vida. Para ello deben proporcionar mejor calidad del aire, mayor confort térmico y acústico y un menor consumo de energía.
Los rasgos que distinguen este tipo de edificación de otras son que los estándares que deben cumplirse están muy marcados. Para que una casa sea certificada como Passivhaus debe:
- Aprovechar los recursos naturales. Estas edificaciones se proyectan teniendo en cuenta el entorno en el que se encuentran. Se analiza la situación y se busca una ubicación que permita aprovechar al máximo la orientación de la casa y las condiciones climáticas del emplazamiento.
- Proporcionar un alto nivel de aislamiento. Para que una vivienda sea confortable y a la vez eficiente es necesario disponer de un correcto aislamiento. Para lograrlo, en las casas pasivas se aumenta el espesor de los aislamientos que evita perder calor en invierno e impide que entre el calor del exterior en verano. Así se consigue minimizar el consumo de energía para calefacción y refrigeración.
- Vigilar los puntos clave de ventanas y puertas. Uno de los puntos débiles de una vivienda son las puertas y las ventanas. Los estándares de Passivhaus marcan unas características concretas de carpintería y de vidrios de alta calidad para eliminar estos posibles puntos de fuga de energía.
- Garantizar la hermeticidad. En las viviendas Passivhaus las entradas de aire se realizan de manera controlada. Así se consigue que el aporte de aire sea en perfectas condiciones higiénicas, de temperatura y humedad.
- Datar a la vivienda de un sistema de ventilación eficiente. Con este sistema que se controla de manera mecánica a través de un sistema formado por dos circuitos, uno por el que entra el aire fresco del exterior y otro por el que sale el aire viciado del interior, se logra una ventilación óptima y eficaz.
- Puentes térmicos. Los puentes térmicos actúan en una vivienda como un agujero que pone en contacto interior y exterior. Evitarlos es esencial en este tipo de construcción para lograr mayor eficiencia y ahorro de energía.